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Antonio José López prepara la segunda edición de ‘Gerald Brenan. La copla popular española’, una recopilación desde las jarchas a las coplas del siglo XX, de los textos que rescató el viajero

Uno de los más insignes conocedores de Gerald Brenan es el catedrático y doctor en Filología Inglesa Antonio José López. Aficionado a la guitarra, este granadino nacido en Íllora ha realizado su labor docente por toda Andalucía, donde desempeñó cargos de importancia a nivel educativo, aunque en la actualidad tiene fijada su residencia en Santander. Tiene en su haber numerosos libros sobre la docencia del inglés y sobre Gerald Brenan, del que prepara la segunda edición de Gerald Brenan. La copla popular española una recopilación ‘diacrónica’ desde las jarchas hasta las coplas del siglo XX, de los textos que rescató el viajero inglés.

-¿Cómo desemboca usted en Gerarld Brenan?

-Porque lo leía, y lo hacía dándome cuenta de que había muchas alusiones a la copla. Yo me preguntaba dónde estará esa antología, y haciendo el doctorado me explicaron que está en la Alpujarra y la tiene su albacea. Fui y me dejaron el material inédito y manuscrito, todo excepto las jodas del laberinto español, y ahí había cartas, había de todo, por cierto que aparece en el libro que publiqué que hay cartas de Luis Araquistain, un político socialista o de Martínez Palmer, un gran musicólogo.

-¿Qué relación tiene Gerarld Brenan con el flamenco?

-Él se basa sobre todo profundizando en el conocimiento de las ideas flamencas que tenía Lorca, y no es que llegue incluso a diferenciar aquella polémica que había de cantes grandes y cantes chicos, lo que sí es verdad es que Brenan es consciente de que son los cantaores los que realmente expanden la copla, aunque también piensa que con la expansión de la copla, ésta pierde pureza.

-¿Y realmente fue así?

-Lo que yo digo en el estudio del libro es si todas esas páginas de coplas y canciones de corro que se han perdido ya, si preferimos tenerlas como en el museo o por el contrario que estén pululando y la gente las recobre y estén vivas, aunque pierdan algo de su esencia.

-Brenan vino buscando la poesía y se encontró a sí mismo…

-Gerald Brenan, lo he dicho en alguna que otra entrevista, hubiera vendido su alma al diablo por ser poeta. Siempre leyó mucha poesía, Rimbaud le encantaba, estudió muy a fondo a San Juan de la Cruz y conoce toda la poesía española. Hace libros en torno a ella que luego estuvieron de libros de cabecera para los que estudiaban literatura en Cambridge, estaba preocupado por la poesía, él tiene muy claro que no hubieran existido Lorca, ni Alberti, ni el flamenco sin poesía popular, y que el flamenco ha ayudado a la poesía popular.

-Estamos de acuerdo, pero, ¿qué es para usted el flamenco?

-Para mí el flamenco es un sentimiento que te llega, yo ahora que estoy viviendo en Santander, veo que oyen un fandango y se emocionan, les llega, es una música que nace y que se mete dentro y que revuelve las entrañas. Cuando vivía en Granada iba a muchos festivales, he escuchado a artistas como El Cabrero a las 7 de la mañana y no te movías de la silla, es ese éxtasis lo que trasmite el flamenco.

-¿Y hay algo que no le guste del mismo?

-No me gusta el ‘flamenqueo’, me molesta hasta la palabra, porque atenta contra la música de mi tierra, sobre todo. Pero eso no es flamenco, y por lo demás me parece que los cantaores son gente que se mueven bien para difundir nuestro patrimonio.

-¿Tuvo relación Brenan con los cantaores?

-Gerald Brenan lo que sí frecuentó es el ambiente de humo de los cafés cantantes, y se sabe que hacía fiestas en las que seguramente hubiera cantaores, porque verás, es curioso, pero todavía hoy te puedes encontrar en muchos sitios de la Alpujarra tradición flamenca, incluso en Pampaneira y en otros pueblos se hacen festivales de flamenco. Yo presencié en Torvizcón, en el bautizo de una hija mía, un duelo entre un hombre y una mujer, que eran hermanos y cantaban maravillosamente, una especie de duelo, con la gente en medio de ellos dos, pero duelo cantando… Aquello ponía el vello de punta, y eso era flamenco puro, así que en la Alpujarra siempre ha habido buena tradición al cante.

Fuente: granadahoy.com

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