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Iliberri.

Época: Hispania romana
Inicio: Año 218 A. C.
Fin: Año 476
Pequeño asentamiento poblado desde finales de la Edad del Bronce, cuya ubicación habría que buscarla en el barrio del Albaicín, según la profesora Orfila Pons es en los siglos previos a la llegada de los romanos cuando se constata la presencia de un poblado amurallado, algunos de cuyos restos han sido encontrados mediante prospecciones arqueológicas.
La ocupación romana comienza en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, en la que Roma y Cartago contienden por lograr la hegemonía en el Mediterráneo occidental, con la Península Ibérica como campo principal de batalla. Así, hacia el 218 a.C., llegaría un contingente de soldados romanos a la ibérica Iliberris (Granada), para contrarrestar el dominio cartaginés sobre el área. A pesar de ello, no es sino hasta el siglo II a.C. cuando esta población se incluye de manera definitiva en el mundo romano, creando una ciudad propia contigua al “oppidum” ibérico, esquema de ciudad doble indígena-colonial muy repetido en otros lugares. La ciudad romana, llamada Florentia Iliberritana, debió de beneficiarse de un doble interés, económico y estratégico. El primero vendría dado por la presencia de oro en los cauces del Darro y el Genil; el segundo, por su excelente ubicación en el conjunto de la región andaluza oriental.
Estos condicionantes hicieron que, aunque ciudad de importancia menor en el conjunto de la Hispania romana, Iliberris conociera un apreciable desarrollo demográfico y urbanístico, hasta alcanzar el rango de municipium, lo que suponía, de hecho, disponer de una infraestructura suficiente y un cierto grado de complejidad administrativa. Continuando con el proceso, entre los siglos I y III d.C. la Iliberris romana conoce su mayor esplendor, siendo menos documentada su evolución a partir de este momento. Así, para algunos autores la ciudad, como el resto del Imperio, entra en una profunda decadencia, mientras que para otros, el hecho de que en ella se celebrase el importantísimo Concilio de Elvira en el siglo IV habla precisamente de su relevancia como ciudad hispana.
Fuentes: artehistoria
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