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Rio Tinto.

Sus aguas rojas se caracterizan por su pH 2.2 (muy ácido) con alto contenido en metales pesados (cobre, cadmio, manganeso etc.) y con escasez de oxígeno, lo que en principio son condiciones inadecuadas para el desarrollo de la vida. Sin embargo, desde antes de la aparición del hombre, viven microorganismos en sus aguas, que se alimentan sólo de minerales y se adaptan a hábitas extremas, tales organismos son tanto procariotas como eucariotas incluyéndose entre los segundos endémicos del Río Tinto a algunas especies de hongos y algas. Por ello la NASA lo escogió como hábitat a estudiar por su posible similitud al ambiente del planeta Marte.

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