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Granada se convierte en un basurero las noches más festivas de la semana, con motivo de los botellones. Los barrenderos de la ciudad retiran, sólo la madrugada de cualquier viernes, una media de doce toneladas de basura, una cantidad que asciende a veinte si se tiene en cuenta todo el fin de semana. Todos estos residuos llenarían dos campos de fútbol o el contenido de catorce camiones de basura. Pero esto son sólo las estadísticas.
Los que padecen los efectos diarios de tanta juerga son los vecinos que viven cerca de los lugares donde se hace botellón. “Me compré un piso en la calle Santo Tomás de Villanueva (espaldas de Hipercor) hace tres años por 300.000 euros. En el contrato de compraventa nadie me habló del ruido y de la mierda que tengo que soportar los días de botellón”, apunta Rodolfo Ruiz.

Fuente:Ideal

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